11/25/2008

No es algo que puedas entender

Siempre digo lo mismo, pero cada vez lo digo menos. Y es que me hace menos falta.

Es la hora del cierre y las persianas van cayendo. Aquí o allá se oye el ruido metálico que marca el final de una noche larga, llena de las eses que hacemos al andar apoyados el uno en el otro. La calle está vacía. Aparecen los primeros rayos de luz y ecos de risas haciendo chistes malos sobre el sol que no está y que tanto se busca.

El tarareo de una canción. Cajas de cartón. Dilo bonito. Se mala, que me gusta cuando eres mala. Miradas clavadas en el pecho. Hoy llevas los ojos negros. Regálame un anillo. Es la cruz de la vida. No podréis contra nosotras, nooo. Pásamelo. El bar de al lado. Bretón.

Hacemos un festival de abrazos para que nos vea todo el mundo. Que lo sepan. Nos queremos, nos abrazamos. Los besos se nos confunden con caricias y ya está el ovillo desmadejado.

Ahora... ¿qué?


1 comentario:

carmensabes dijo...

Palabras maravillosas!! muy bonita entrada, gracias por compartir...

besos