10/06/2008

Caravana


Una carretera de cinco carriles, camiones en caravana, furgonetas en caravana, coches en caravana, motos en caravana y yo con el viento de cara. Todos parecen tener ruedas. Camino sobre mis dos pies, que no paran, aunque no alcancen el ritmo de nadie. Oleadas de carburante quemado me irritan los ojos, el sol se refleja en un tubo de escape metálico en mitad del desierto del Ebro. Corre ahora si puedes, el semáforo pasó del amarillo al verde. ¿Y si no quiero? Y si elijo precisamente seguir mi propia marcha ¿qué?
Tanta historia y luego nunca pasa nada.



Imagen: Europress

1 comentario:

Quacking-pingüino dijo...

Bueeenooo...

Es cuando alguien me cae mal tiendo a perder la mesura.

Tienes razón; ¿qué más da con lo que se masturbe la gente? Quería decir tan sólo que ese tipo se adora a sí mismo y se auto-emplaza en una posición de suficiencia que, por otro lado, no encuentro legitimada por una actitud o conducta que la fundamente; pero claro, yo dale que te pego con la masturbación (para mí su significado va más allá de lo onanista y abarca toda actividad orientada hacia la obtención de un placer auto-proporcionado: los actos de auto-exaltación en clave de heroísmo, por ejemplo, entran en ese concepto para mí).

Por otro lado, no niego el sentido convencional y social de todo acto comunicativo; sin embargo, la labor del poeta es torcer el rumbo que dicta la inercia del pasado para mantener una evolución en la descripción de lo no descriptible. Quien no aporta un punto de vista personal y se atañe exclusivamente a lo convencional puede que no le excluya de la poesía, pero no deja de ser poesía mala. Para mí, lo importante para se poeta es serlo socialmente significativo; es decir, que tenga vida y reaccione a un contexto social con un punto de vista completamente individual. Eso es posible tanto en la forma como el contenido; y a eso iba: que no encuentro personalidad en ninguno de los dos niveles cuando se trata de ese señor.

Claro que, en realidad, ¿eso a quién coño le importa?

Sólo puedo decir "¡argh!"