5/21/2010

Lágrima (II)

Ya está. He hecho PUM. Y he abierto los ojos. Y he reconocido el mundo que estaba acostumbrada a ver. Y ya está. Nada duele tanto. Era sólo tu mirada transplantada a la mía. Me ahogaba la garganta tu lengua. Y ya está. Ya ha pasado. Vuelvo a ser la chica del fondo a la que no veías. Puede seguir diciendo tonterías que no llevan a ningún sitio. Todo el mundo mira a las chicas tristes, pero nadie se atreve a tocarlas, temen que sean volátiles. Ellas, a veces, se lo creen.
La clave está en la frase: "La lágrima de una mujer divide el mundo en dos." De la tierra partida sale el fuego que me quema los pies y me pone en movimiento.
La lágrima de una mujer.

5/20/2010

Yo...

...estoy recogiendo todas las lágrimas. Tengo mucho cuidado, procuro no dejarme ninguna.
Estoy recogiendo todas las lágrimas y metiéndolas en bolsitas blancas.

Ahí se me escapa otra...

5/18/2010

Siempre la misma asignatura para septiembre




"Las cosas que no te pude responder" Marwan

Sólo silencio

arena cal arena

Una de cal y otra de arena. Una de cal y otra de arena. Una de arena y otra de cal. Una de cal y otra de arena. Una de arena y otra de cal. Doble ración de arena. ¡Venga esa cal!
Con tanto cambio al final no vas a saber qué darme o no voy a saber qué coger yo.

5/17/2010

Reinterpretando IX

Desde Antes de que cuente diez, "Me acordé de ti" del Sr. Fito Cabrales y sus Fitipaldis.

Tal vez sea esta la canción, la que nunca te escribí... qué será de ti. Yo me fui no sé hacia dónde y yo solo me perdí. Hay un niño que se esconde siempre detrás de mí. Y la vida te dará de este cuento más de la mitad. Soy mentira. Soy verdad. Mi reflejo vive preso dentro de un cristal. Cada frase que escondí... Tú acuérdate también de mí. Nunca se para de crecer, nunca se deja de morir.

A veces no sé ni para qué me molesto. Sé que dentro de dos segundos vendrás con las gafas de ver bonito y me harás cambiar de opinión; pero, de verdad, que a veces no sé porqué me molesto.

5/16/2010

Lágrima

Te voy a regalar una lágrima.
¿Qué harás con ella?

5/15/2010

I, II y III

I
Me miras. Inexpresivo. Casi... Serio. Sí, esa es la palabra. Me miras serio. Y a mí me llevan temblando las piernas un rato. "¡Anda!" Te miro estupefacta. "¡Venga!" Y miro la montaña desde los pies hasta la cima. Y te miro. "Pero, ¿cómo voy a subir eso?" Tú me miras más estupefacto aún "Pones una mano aquí y un pie aquí y vas trepando" Y eso es lo que haces: empiezas a subir como si lo hicieras todos los días. Y te miro. Y pienso "Pues a lo mejor, yo también". Y la primera pierna que muevo me pesa horrores y buscar otro saliente me da vértigo aunque estoy a ras de suelo. Desde arriba: "Sigue" y yo sigo. No sé muy bien porqué, pero sigo. Y coronamos la cima. Y todo parece haber sido tremendamente fácil.

II
Ando despacio. Ya no estás tan cerca. Hace un sol radiante. Quiero disfrutar de esto. Me agacho y cojo margaritas. El sol brilla deslumbrando el horizonte. El azúcar se esnifa con el aire. La piel está caliente y la playa cerca, pero todo sigue siendo verde. Y de pronto: un desfiladero ¿QUÉ COÑO HACE AQUÍ UN DESFILADERO? Me acerco hasta el borde. Y me asomo. Y qué vértigo sin bajar los ojos. Pero quiero saltarlo. Así que balanceo un poco los brazos y doblo las rodillas. "Daré un salto patatero y ya está". Y sigo balanceando los brazos. Y sigo. Y con la certeza de ser ridícula, me yergo y, entonces, te veo. Tu estás al otro lado En la orilla. Nos separa una grieta en la montaña. Me miras atento. Me dices que esperas. Y la grieta se sobredimensiona. La distancia se vuelve real.

III
Me pregunto cuánto puedes esperar.

A mí, que siempre se me cae la aguja cuando intento enhebrar el hilo, me dicen que me toca ahora abrir puertas.
A mí, que me tiemblan las muñecas cuando me aguanto los puñetazos, me dicen que soy guapa por la calle.
A mí, que las neuronas me hacen corticircuito cuando nos cruzamos y no me lo espero, me dicen que hablo sin sentir.
A mí, que me he cansado de esta montaña, me dicen que puedo con todo.
A mí nomás me apetece tumbarme a tu lado y fumarme un cigarro. Y que el mundo pase. Y que no cuenten con nosotros.

5/12/2010

mezcla

Tócame despacio.

Tócame rápido.
Tú, tócame despacio para sentir que estás aquí.
Tú, tócame rápido para que no me desintegre.
Pero todavía no os mezcléis.
Todavía no.
Tú, mírame a los ojos.
Tú, mírame a los ojos.
Haced lo mismo,
pero todavía no os mezcléis.
Todavía no.

4/10/2010

Sutil

La diferencia entre una y otra es que cuando estás con la una pones tu canción favorita de música ambiente y a la otra le mandas un enlace para que la escuche. Sutiles, pequeños detalles que sin tener importancia son lo más importante.

Paso frío y ya ha llegado la primavera. Tiene delito...

4/05/2010

Profesor

Tenía un profesor al que nadie leía.
Hoy, lo leo.
No es que sea mucho, pero por uno se empieza.

3/22/2010

Es verdad, últimamente no hablo nada... tengo tan poco que contarte.
Tan, tan poco.

Al principio...
El mundo era una pelota
que nos pasábamos al grito de ¡País va!
y nadie decía nada de fronteras,
como mucho cambiar alguna peseta por un par de francos.
Aceite flotando en la superficie,
una suma abstracta de tontería y parsimonia.
Torpes como ciervos recién nacidos,
tropezando con nuestras propias piernas,
zancadillas las llaman.
Y de fondo,
música de violines.

Luego,
separar el grano de la paja...
ya se sabe, los chinos trabajan el doble por la mitad.
Vomitábamos jugando a la oca con vasos de kalimotxo
en bares demasiado claros para ser bares.
Mentíamos sobre nuestra edad.
Masticábamos los secretos menos callados
en viajes de cuatro semanas.
Todo era tremendamente barato, accesible y ligero.

En un avión, me pintaron una diana en la cabeza.
Empezó a hacer frío.
Vi el cementerio de cerca y decidí quedarme allí para siempre.
No he vuelto a salir.

3/16/2010

Que no me importara

Quería que no me importara.

Ya sabes, seguir andando con la sonrisa y bailar la canción más heavy del bar. Cruzar los pasos de cebra pisando sólo lo blanco y pararme en seco después. No mirar atrás y si se me escapa una lágrima, cazarla con la lengua.

De verdad que quería que no me importara.

Y vivía, tomaba cervezas después de trabajar, daba paseos nocturnos y me reía con nuevos o viejos amigos cada nada. Seguía con mis libros, de vez en cuando garabateaba palabras en un papel, fumaba y bebía café.

Quería que no me importara, pero me resultaba difícil. Muy difícil. Y acabó por importarme, claro.

Pero tú no te preocupes, que ya sabes que siempre salgo del barro. De vez en cuando se me cae la coraza y hablo un poco y reconozco que, desde que te fuiste, me falta un violín. Y se me empañan los ojos y me invento realidades alternativas. Y alguna que otra, lo digo, a ver qué pasa. Y no pasa nada. No nos cruzamos ni suena el teléfono. Mi madre decía que las palabras son evocadoras, pero a ti no te traen. Y anochece y amanece y el mundo vuelve a empezar.
Día a día, amontonando piedras.


Imagen de A.I para Información.es

3/10/2010

Qué bueno es reconciliarse con los recuerdos que ya pasaron. Era normal que quisiéramos enamorarnos.