1/15/2009

Lo peor de todo es que,
al final,
lo único que se espera de nosotros
es que se nos vea de nuevo contentos
(si aguantamos de pie)...


Luchando contra mi censura mental...


9 comentarios:

Quacking-pingüino dijo...

No luches. Las pedradas son los trofeos que atestiguan la vigencia vital de una idea.

Vanlat dijo...

Quacki, las pedradas son pedradas... Triunfos o no, eso es cuestionable... Ir contra todo no siempre significa tener razón...
No lucho contra la censura de los otros, sino contra la mía propia. No es lo que se debe decir, sino lo que creo que se debe o no se debe decir/hacer. Aceptar las cosas que la vida nos ofrece sin ambigüedades, si hay algo que me gusta... ¿por qué me empeño en decidir cómo tendría que ser? SI no es exactamente como quiero que sea... pero es, de otra manera, otro movimiento, otro giro y el resultado el mismo...

Quacking-pingüino dijo...

Sabía perfectamente que te referías a la autocensura.

Supongo que "ir contra todo" me lo adjudicas a mí, pero ojalá fuera así de sencillo. A veces pienso que no se entiende lo que escribo; que resulta más fácil (incluso imperativo) encasillarme en una categoría, la que sea, que haga más fácil la digestión de lo que luego, como veo, al final no se digiere.

No me autocensuro, digo lo que pienso, y ello desagrada; en mi caso, las pedradas me recuerdan que he dejado de hacerlo, y, por tanto, que he vencido al mayor de los enemigos: esa, la autocensura.

Vanlat dijo...

Precisiones: No te adjudico el ir contra todo, lo decía a raíz de la asociación entre ideas y pedradas. Suelo leerte, es cierto, pero por eso no te conozco (ni creo conocerte). Entenderte, sin duda me cuesta, quizá precisamente porque no te conozco y, aún así, mantenemos una suerte de pseudo diálogos críticos en los que la interpretación resulta clave.

Y ya respecto a la autocensura... Completamente de acuerdo en que las pedradas, a ese nivel, te reafirman en la lucha. Pero creo que no has entendido a qué autocensura me refería...
Nos dividimos en dos, tres o treinta y seis dentro de uno mismo. No hablo de callarte porque opinas diferente; hablo de escucharte y hacerte callar cuando lo que opinas te destruye sin aportarte nada. Hablo de la crítica exacerbada que no lleva a ningún sitio. Hablo, también, de hablar demasiado claro para que otros entiendan lo que quieran... Hablo de que a veces y siempre en la interactuación con uno mismo resulta vital autocensurarse para no acabar tirado en una esquina cuando lo que quieres es estar tirado en un parque...

Quacking-pingüino dijo...

Sí, claro, visto así.

Pero decir lo que veo, analizarlo y argumentarlo es algo que no puedo dejar de hacer para seguir siendome fiel. No lo considero crítica despiadada; más bien la contrario, a veces los errores de los demás me parecen tan despiadados que tengo que decir lo que opino al respecto.

Una cuestión de carácter.

Vanlat dijo...

La pregunta es ¿qué ocurre cuando los errores son tuyos? ¿Te autodestruyes de la misma manera o en un momento dado aceptas que sea lo que sea era lo que en ese momento querías hacer y sigues de acuerdo con ello?

Quacking-pingüino dijo...

¿Exiges la santidad?

Vanlat dijo...

Quizá de un modo inconsciente me gustaría que fuera así... Que hubiera un alguien con el que siempre se pudiera estar seguro, al 100% de que nunca va a hacer algo en contra nuestro. Sería genial que ese ser fuera uno mismo.
POr cierto, me gusta la asociación de ideas que haces... (Creo que no te lo había dicho nunca)

Quacking-pingüino dijo...

Gracias, y respondiendo a tu pregunta, sí, soy mi propio látigo y suelo cambiar mis opiniones cuando las objeciones se me presentan de manera convincente y razonada (mis ideas han cambiado mucho a lo largo de mi vida). Pero cuando simplemente me insultan, no encuentro motivo alguno para cambiarlas.