10/24/2009

La única manera de hacer algo diferente es hacer algo diferente. No hay otra. Es así; hay cosas que son como son, porque el maíz no es sólo maíz.

Es cuando brillas, sobre todo cuando brillas y te sientes bien, fuerte, aunque sea brevemente, como para que venga un gilipollas a decirte que te tienes que sentir de otra manera sólo porque él piensa que te tienes que sentir de otra manera. Tú le miras y dices: "Eres gilipollas". Fin de la conversación. Es lo que funciona. Pero para brillar no hace falta mucho. Sólo mirarse al espejo y saber que brillas. Sentir que brillas, notar que brillas. Y la luz es tu luz, más clara o más oscura, eso a gustos. Yo no me meto.
Claro que, también está el bourbon que nunca viene mal, sobre todo según de qué bocas. Y las conversaciones... cuando te sientas a hablar con alguien y mola. Aunque a momentos también sea un gilipollas y critique por el placer de criticar o porque le tocas los cojones. Entonces dice: "Estoy harto de que todo el mundo necesite amor". Y guardas el insulto para una mejor ocasión respondiendo: "He dicho que estoy mimosa, no que necesite amor (tontolava)". Necesario es lo que no puede no ser. Y juro que se puede vivir sin amor un rato
y sin mimos
y sin agua
y sin skype
y sin teléfono
y sin coche
y sin cafés.
Uno puede vivir solo. Es todo una cuestión de organización y autoconvencimiento. Allá cada uno.
No se puede menospreciar el silencio. El silencio de llegar a casa y no oír más ruido que el de los joputas de los vecinos charlando en el descansillo a las dos de la mañana, que ya son horas. Al final, siempre se callan, aunque tengas que salir en pijama y con el cuchillo del pan. El silencio es sublime. Y más tras un buen gemido.

2 comentarios:

Galetti dijo...

No se puede menospreciar el silencio, no. Pero, ¿qué me dices del silencio compartido?

Vanlat dijo...

El silencio compartido... Hace tanto que no es un silencio cómodo que perdió el sentido...